Sobre mí

Vale, quizás no sea la foto más adecuada, pero es lo que hay. «No filters«. Sin trampa ni cartón. Ah, claro, que lo que te interesa no es comprobar lo poco fotogénico que soy, ¿verdad? A ver, a ver, qué te puedo contar…

Nací el mismo día de mi santo, aunque mi onomástica ya estaba más que decidida desde años antes de que me «encargaran» (hace poco más de un cuarto de siglo). Cosas del destino.

Desde pequeñito soy 100% alérgico al olivo, algo muy pertinente cuando naces en Linares, provincia de Jaén.

Las matemáticas nunca han sido lo mío, aunque a mi profe le sorprendía que a menudo diera con el resultado correcto con «la cuenta la vieja«. Antes de tener física y química en el instituto, quería ser médico. Así de bien me fue.

Gracias a mi renovada vocación humanista, a los 14 empecé a estudiar alemán en la EOI de mi pueblo. Le cogí el gustillo rápido y hoy en día es mi primera lengua extranjera, aunque también hablo inglés, francés, italiano y polaco. Y sí, lo del polaco es por fardar, claro. ¿Por qué si no?

En mi adolescencia tuve mi pequeña fase friki, que me llevó a estudiar algo de japonés por mi cuenta. También le di al chino por un semestre en la facultad, pero hoy día no me da ni para cantar el cumpleaños feliz sin desafinar en ambas lenguas.

Desde que hice el Camino de Santiago en bici con mi padre, allá por 2005, hubo un no-sé-qué-que-qué-sé-yo que despertó en mi una vena mochilera imposible de ignorar desde entonces. El Camino lo repetimos al año siguiente. Y al otro unimos Berlín y Estrasburgo en bicicleta. Mi último periplo me llevó, mochila a cuestas y pulgar en alto, desde Nordhorn (norte de Alemania) a mi casa. ¡Y en tan sólo 4 días!

Una de mis mayores ilusiones actualmente es hacer un voluntariado de larga duración en Sudamérica o el Sudeste Asiático en cuanto tenga los ahorros y el tiempo necesarios.

No hace falta que diga que los idiomas son mi pasión, algo que combina estupendamente con viajar y conocer rincones lejanos, mi razón de vivir. Ahora imagínate que te pagan por hacer las dos cosas que más te llenan del mundo… ¡Un gustazo, vaya! Entonces… ¿te vienes conmigo? 🙂